Esta oración afirma nuestra fe en un Cristo vivo que renueva la esperanza y acompaña nuestra vida.
Lucas 24:5–6
“¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?
No está aquí, sino que ha resucitado.”
Dicen que estás vivo, y esa verdad transforma nuestra fe y nuestra esperanza. No seguimos a un Dios lejano ni a un recuerdo del pasado, sino a un Cristo vivo, presente y cercano, que camina con nosotros en cada momento de la vida.
Que Jesús esté vivo significa que el dolor no es definitivo, que la muerte no tiene la última palabra y que siempre hay esperanza, incluso en medio de la oscuridad. Su vida nos recuerda que Dios renueva, restaura y levanta aquello que parecía perdido.
Creer que Él vive es confiar en que no estamos solos y que cada día puede comenzar de nuevo con fe y amor.
Señor Jesús,
creemos que Tú estás vivo y presente entre nosotros.
Renueva nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro amor.
Acompáñanos en nuestras dudas,
levántanos en nuestras caídas
y ayúdanos a vivir como testigos de Tu vida.
Amén.
“Creer que Cristo vive es creer que siempre hay una nueva oportunidad para comenzar.”
“Un Dios vivo transforma el miedo en esperanza y el dolor en camino de vida.”
“La fe no se apoya en un recuerdo, sino en una presencia viva que nos acompaña cada día.”
“Donde hay vida en Dios, nunca hay un final definitivo.”